Ir al contenido principal

Solamente tres de ellas...

Solamente tres de ellas...

Nina Mae McKinney 

Aproximadamente a los 20 minutos de "Hallelujah"(1929), la primera película de Hollywood con un reparto totalmente afro-americano, Nina Mae McKinney, la primera estrella negra del cine, apareció en la pantalla como Chick, una cantante y bailarina. MGM le dio un contrato de cinco años, y luego pareció darse cuenta de que no había papeles principales en películas para mujeres negras en la década de 1930. Lamentando lo que temía que fuera su destino, Richard Watts de The New York Herald Tribune escribió que su "exilio del cine es el resultado de asuntos raciales estrechos e intolerantes".

Julia Morgan

Julia Morgan, reconstruyó el Hotel Fairmont, destruido por el gran terremoto de San Francisco en 1906. Tres años antes, había construido un campanario en el campus Mills College y había resistido al terremoto. Fue la primera mujer en recibir una licencia de arquitecta en California, en 1904, Morgan diseñó y dirigió la construcción del hermoso Castillo Hearst en San Simeón. Cuando se jubiló en 1951, a los 79 años, había diseñado cientos de edificios y sitios.


                                    Artemisia Gentileschi 

Artemisia Gentileschi (1593-1652) fue una de las primeras pintoras del barroco italiano y la única mujer seguidora de Caravaggio, con quien trabajó en Italia a principios del siglo XVII. Algunas de sus obras fueron, por mucho tiempo,  atribuidas a su padre, como el cuadro de "Susana and the Elders" (1610). Fue violada por Tassi, su mentor, y cuando no cumplió su promesa de casarse con ella, Orazio Gentileschi en 1612 lo llevó a juicio. Durante este evento, ella misma se vio obligada a declarar bajo tortura. 




Comentarios

Entradas populares de este blog

Amour

                                                                                A ti, que me hiciste la vida de cuadritos y que yo los enmarqué. I La penetra una y otra vez con la fuerza de una tormenta que azota puertas. La asfixia y golpea su pecho. Horas de embate para retirar toda huella de otro hombre. Ella mira el tumbado y dibuja una mueca: las huellas están bien guardadas.. en otro lugar.  II Le trae rosas y chocolates. Ella los recibe esperanzada. Más tarde, luego del coito y el whisky, él la observa, pero ella no suspira, no lo abraza. Destroza el ramo y le clava los ojos con espinas, y le llena la boca con papel brillante.  III El examen médico dice que será una niña. Ella pinta el cuarto de rosa y amarillo y compra vestidos de punto abeja. Busca e...

Resplandor … luz sin igual.

Resplandor … luz sin igual. “The hounds, you know them all by name.” Actaeon . A. E. Stallings La calma, la tarde, las hojas de los árboles que silban suavemente.. los cuerpos que brillan al sol. Dejamos caer el alma sobre la yerba.. las armas y los perros esperan junto a los pilares de Bethania. Nos sobra el tiempo. He regresado del bosque infinito con la tinta con la que cubriré de signos tu cuerpo. Los demás trenzan tu cabellera, liman tus uñas y lavan tu cuerpo. Quirón te observa: pupilo inquieto, ávido e impetuoso.. Oh Susie Q baby I love you, Susie Q, I like the way you walk.. el vino nunca se agota, el pan fresco. Las cabras entregan su leche.. haremos queso. Oh Susie Q.. danzamos el espíritu, reímos la vida, loamos la belleza… Oh Susie Q.. y entonces caemos sacudidos como troncos viejos.. los truenos parten las colinas en dos.. el silencio. Te busco entre las ruinas, el polvo me asfixia, escucho a los perros como un grito agudo y distante. ¿En dó...

Taitas y mamas: ellos y nosotros. Crecer en el racismo.

Taitas y mamas: ellos y nosotros. Crecer en el racismo. Mi infancia transcurrió entre el asombro del mundo y las mil preguntas. Entre ellas, ¿Por qué otros niños y niñas no tenían lo que yo tengo?, ¿Por qué hay niños sin zapatos y llevan ropa vieja?, ¿Por qué hay niños sirvientes? ¿Por qué les llaman indios, longos? Poco a poco me fui dando cuenta de que esos niños tenían otro color de piel, eran morenos o negros. Eran pobres. Ellos eran otros. Miro las fotos de la familia y ninguna de las empleadas que tuvimos, todas indígenas o mestizas, están en ellas; a excepción de una: Luzmila, quien fue nuestra niñera cuando apenas empezábamos a hablar y a caminar. En la imagen, ella muy jovencita, me carga en uno de sus brazos y con la otra mano abraza a mi hermano. No hay rastro fotográfico de la Miche, de la Digna, de la Filomena, de la Rosita, de tantas otras. Pero en mis recuerdos si lo están en el olor a yerbas dulces, a jardín, a canción de cuna, a trenzas, a chalina y pollera. Ellas fuer...