Mama Negra, la Santísima Tragedia lleva máscara. La Mama Negra no se pinta la cara, usa máscara. La máscara da paso a la fiesta. Máscara gruesa, fea, trágica, de áspera madera. La fiesta pertenece al pueblo, a las vendedoras del mercado, a los compadres y las comadres. Quien se viste de la Mama Negra no tiene que ser visto, no tiene por qué ser visto. Dejarse ver es un acto vanidoso, es borrar la esencia de la fiesta. La fiesta es alegría y devoción, es un acto místico y mágico que se entrega a la Virgen de las Mercedes cada 24 de septiembre. Las otras Mama Negras, las de la gente “blanca”, no usan máscara; se pintan la cara de negro y colorete, ya que eso no borra, no oculta el rostro que debe ser visto, que tiene que ser visto. Entonces la fiesta ya no es del pueblo, pero sí de personajes con rostro, con bandera política, con urgencias personales. Parodia de sí misma que cada año intenta desplazar el espíritu de una fiesta sagrada.. .. el Angel de la Estrella ya...
Carta de Reinaldo Miño Vaca a Tránsito Amaguaña. Casi adolescente, tras de la Revolución de Mayo de 1944 tuve la suerte de conocer a Tránsito Amaguaña. Ella estuvo con Jesús Gualavisí, Dolores Cacuango, Amadeo Alba y otros abnegados compañeros, como lo cuenta Osvaldo Albornoz Peralta en la biografía de Jesús Gualavisí, primer Secretario General del Sindicato Juan Montalvo, en la valiente zona de Cayambe. Si la memoria no me falla, hace ya tantos años, fue a ella que escuché en mi Ciudad natal, con verbo cálido, con inflexiones de la voz llena de reciedumbre, de dolor, ternura y convencimiento, hablar de la tragedia de nuestro pueblo quichua. “Los indios somos como granos de quinua en un costal: Nadie nos puede contar” Dijo también: “Vivimos a oscuras en el frío del páramo, donde nos alumbra la luz de la luna” Después de 1982 ...