Las bacantes se toman los patios del Victoria Vazconez Cuvi. Crónica de un tiempo en mi colegio, ya desaparecido. Acto I La tragedia de Eurípides: las bacantes. Dionisio regresa a Tebas. No vuelve como dios coronado, sino como extranjero. Trae consigo el vino, el éxtasis, la música y esa peligrosa promesa que el poder siempre teme: la libertad interior. Penteo, joven rey de orden férreo y mirada vertical, lo rechaza. No reconoce su divinidad. Para él, Dionisio no es un dios sino una amenaza: desestabiliza, convoca, despierta. Su culto reúne a las mujeres de Tebas, que abandonan los telares y el encierro doméstico para subir al monte Citerón. Allí cantan. Allí danzan. Allí respiran. Penteo no escucha. No pregunta. No dialoga. Prohíbe. Pero el deseo de libertad, cuando ha sido pronunciado, ya no retrocede. Dionisio lo persuade de espiar a las bacantes. Lo disfraza de mujer. El rey acepta, creyéndose estratega cuando en realidad ya es víctima. En el monte, en medio del tranc...
Doña Francisca Sina Sigchi, Cacica y Señora de Tilipulo, centro del poder panzaleo y eje de la riqueza colonial y republicana del centro de Ecuador. Betty Aguirre-Maier University of Utah Escribir sobre el período de la Conquista de América ha sido siempre un complejo proceso ante la abundancia de crónicas y documentos que dejaron los conquistadores, frente a la casi nula información dejada por los conquistados. Durante siglos, la representación del “otro” en la...