Ir al contenido principal

Carlos Vazquez Moreno, un buen hombre. In memoriam

Carlos Vazquez Moreno, un buen hombre. In memoriam


Me llegan las noticias de que has fallecido, mi querido primo Carlos. Tu cuerpo finalmente decidió descansar. Tu cuerpo siempre fue tu lucha, porque además del día a día de la existencia, tuviste que aprender a vivir con mucha dificultad. Pero tu espíritu y tu mente fueron brillantes, al punto  de vencer esa condición física y lograr todo lo propuesto con dignidad, belleza y fortaleza.


Mi memoria me regresa a los días de sol y playa allá en tu Esmeraldas querida en donde creciste. Ahí nació nuestra amistad y mi admiración. Yo era muy jovencita y aun no entendía tu rebeldía, tu fuerza, tu amor desbordado que, en ocasiones, te llevaba a la frustración. Reíamos mucho (como siempre lo hicimos) mientras me enseñabas música o me hablabas de chicas. Un día me confesaste que te habías enamorado de una hermosa jovencita de piel de ébano y ojos de ámbar. Hablabas de ella con tal pasión y dulzura que yo pensaba que ojalá algún día alguien me ame así. 

Pocos años después la amistad continuó en Cuenca. Eras un joven universitario de Economía que empezaba a destacarse y ganar admiración entre tus compañeros y profesores. En las tardes yo esperaba que llegaras para hablar de nuestro día y de aquello que le iba dando forma a tu pensamiento político. De tus labios fue la primera vez que escuché la palabra “revolución”. Me hablaste del Che, de Cuba, de la lucha por la justicia social, de la lucha obrera, y de mucho más. En esas tardes y noches junto a tus libros y a la ventana que daba al patio, le diste forma a aquello que siempre supe y por lo que siempre estaré contigo agradecida: la conciencia social. Nada te vencía ni te quitaba la sonrisa, aun en los peores momentos. Una tarde llegaste empapado bajo la torrencial lluvia. Viniste caminando a casa porque ningún taxista quiso parar para traerte. No eran capaces de ver tu condición física y la confundían con la de una persona embriagada. Te vi llegar lastimado porque el bus no paraba completamente y tus piernas no te sostenían al bajarte. Te vi sufrir, pero jamás quejarte. El humor y la ternura fueron tu escudo ante la adversidad. 


Tus logros, mi querido Carlos, fueron múltiples. Siempre el mejor en todo: el mejor estudiante en tu escuela en Italia, el mejor bachiller en Esmeraldas, el mejor egresado de Economía en la Universidad de Cuenca. Te declararon Primer Ciudadano del País designado por el Programa La Televisión de Teleamazonas después de que caminaras de sur a norte el país para visibilizar a las personas con tu condición física. Obtuviste dos Ph D en Economía: una en Ecuador y otra en EEUU. Trabajaste por muchos años en el Banco de Desarrollo del Ecuador y luego fuiste Profesor Investigador Agregado del Instituto de Altos Estudios Nacionales (IAEN). Fuiste mi fuente de inspiración, de ti aprendí muchas cosas, entre ellas a jamas rendirme y a amar la vida.  


Pero además, mi querido Carlos, fuiste pintor y poeta porque estabas lleno de sensibilidad. Veías la belleza en el Mundo y en la condición humana. Creías en el ser humano y en su capacidad de amar. Me llegaban tus poemas con un corto mensaje: "léelos". Y yo te respondía siempre con preguntas. La distancia nos separó físicamente, pero el internet hizo posible saber del otro de cuando en cuando. Te recordaré siempre amable y cariñoso con tus hermanos,  con tus sobrinos, siempre juguetón. Te recuerdo mirando a tu madre con el amor del primer hijo y a tu padre con admiración y complicidad y de quien puedo aún escucharle decirte una tarde allá en Esmeraldas, en tu casa de amplias ventanas: Cómo estás, buen hombre? Y luego darte un abrazo y reír. Porque eso fuiste y siempre serás para todos quienes te conocimos y quisimos: un buen hombre en toda la extensión de la palabra, porque pocos pueden llevarse ese título, porque transitar por la vida como una luz siempre encendida es de pocos. 


Aún recuerdo nuestro último abrazo en medio del dolor de la partida de tu padre, mi querido tío abuelo, y tus palabras cargadas del cariño inmenso que nos tuvimos siempre, “mi Betty” y yo te respondí “mi Carlos" mientras nos juntamos en un abrazo que resumió una vida de cariño y amistad.

Descansa en Paz, primo y amigo querido. 

Betty




Comentarios

Entradas populares de este blog

Sobre Rosalía

  Sobre Rosalía. Por Anne Carson Tengo resaca de Rosalía. Los veinte mil fans de Chicago emprendimos una jornada titánica para llegar hasta ella. Pavoneándose, sonriendo, con esos rasgos inconfundibles en la mirada, Rosalía envolvía los gritos del público en una especie de capa mágica y los transformaba —entre los pliegues de la tela— en conejos o en un jarrón de tulipanes. Las crinolinas blancas. Los gritos. Había tanto que asimilar. Con cada inhalación suya, el público entero gritaba como si ella les recorriera la columna vertebral con la uña, uno por uno. Esa voz es capaz de todo. Y su personaje se despliega hasta abarcarla por completo. Imagina seducir así a veinte mil personas cada noche, durante una gira por quién sabe cuántas ciudades. Yo no podría. Dicen que el flamenco fue su primera pasión. Estudió en el Taller de Músics de Barcelona y, más tarde, en la Escola Superior de Música de Catalunya, antes de crear canciones pop sorprendentes que combinan la oscuridad del flamenc...

Resplandor … luz sin igual.

Resplandor … luz sin igual. “The hounds, you know them all by name.” Actaeon . A. E. Stallings La calma, la tarde, las hojas de los árboles que silban suavemente.. los cuerpos que brillan al sol. Dejamos caer el alma sobre la yerba.. las armas y los perros esperan junto a los pilares de Bethania. Nos sobra el tiempo. He regresado del bosque infinito con la tinta con la que cubriré de signos tu cuerpo. Los demás trenzan tu cabellera, liman tus uñas y lavan tu cuerpo. Quirón te observa: pupilo inquieto, ávido e impetuoso.. Oh Susie Q baby I love you, Susie Q, I like the way you walk.. el vino nunca se agota, el pan fresco. Las cabras entregan su leche.. haremos queso. Oh Susie Q.. danzamos el espíritu, reímos la vida, loamos la belleza… Oh Susie Q.. y entonces caemos sacudidos como troncos viejos.. los truenos parten las colinas en dos.. el silencio. Te busco entre las ruinas, el polvo me asfixia, escucho a los perros como un grito agudo y distante. ¿En dó...

Carta a Tránsito Amaguaña.

                                   Carta de Reinaldo Miño Vaca a Tránsito Amaguaña. Casi adolescente, tras de la Revolución de Mayo de 1944 tuve la suerte de conocer a Tránsito Amaguaña.  Ella estuvo con Jesús Gualavisí, Dolores Cacuango, Amadeo Alba y otros abnegados compañeros, como lo cuenta Osvaldo Albornoz Peralta en la biografía de Jesús Gualavisí, primer Secretario General del Sindicato Juan Montalvo, en la valiente zona de Cayambe. Si la memoria no me  falla, hace ya tantos años, fue a ella que escuché en mi Ciudad natal, con verbo cálido, con inflexiones de la voz llena de reciedumbre, de dolor, ternura y convencimiento, hablar de la tragedia de nuestro pueblo quichua.   “Los indios somos como granos de quinua en un costal: Nadie nos puede contar” Dijo también: “Vivimos a oscuras en el frío del páramo, donde nos alumbra la luz de la luna” Después de 1982 ...