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El Nobel de Literatura para Bob Dylan: entre la anarquía, el impulso y un posible síndrome de Estocolmo.

El Nobel de Literatura para Bob Dylan: entre la anarquía, el impulso y un posible síndrome de Estocolmo.     (“It’s like giving Elvis Presley a tuxedo: It doesn’t exactly fit”. “Es como darle un smoking a Elvis Presley: No le queda.” Sobre Dylan cuando recibió el premio Pulitzer en 2008) Por Betty Aguirre S.  Por allá en 1895, Alfred Nobel tuvo una gran idea, perpetuarse en la historia a través de su voluntad y generosidad, entregando un premio anual y universal a "the greatest benefit on mankind", tanto en la Química, la Física, la Medicina, la Paz y la Literatura, pilares que sostienen los mas altos ideales, anhelos y esfuerzo del ser humano. Para sorpresa de muchos, Bob Dylan, el cantante norteamericano fue el recipiente del Nobel de Literatura 2016 "for having created new poetic expressions within the great American song tradition". Y lo dice con todas las letras: por haber creado nuevas expresiones poéticas dentro de la gran tradición de la mú...

Las Brujas y la Luna.

                                                                                                            Para Beatriz y Mishu. “Luna verde de Mario parada sobre los cerros;  una leve sandía, esa mítica fruta de donde salen las brujas.”  Marosa De Giorgio Soltarse la cabellera, beber vino, danzar descalzas, reír hasta las lagrimas, curar heridas, adoptar gatos, serpientes y lobeznos y tomar baños de Luna bajo la sombra de un amor. Ritos de supervivencia los llaman. En aquellos tiempos de quien ya nadie habla ni recuerda, un poder oscuro se apoderó del Mundo: entristeció a los hombres, silenció la risa de las mujeres y se les prohibió amar. Algunas no lo soporta...

Infancia junto al volcán.

Cotopaxi by Frederic Edwin Church, 1862. Así como la gente que crece junto al mar lleva consigo el sonido de las olas, el olor a sal en el aire, el abrigo de la arena tibia en la piel; quienes crecimos junto al volcán llevamos con nosotros el tremor de la tierra, el calor de la lava, y el helar de las mañanas, algo así como un amor sublime, inefable, por ese inmenso macizo de perfecto cono. Llevamos también y muy adentro, un terrible temor de fuego y de ceniza, y anhelamos con todo deseo y devoción que no despierte. Lo queremos quieto manso, hermoso. Sabemos que si despierta nos encontrará desnudos, vulnerables, y aterrados como niños que ven lanzarse sobre ellos al monstruo de sus pesadillas. Imponente imagen que la veía diariamente desde mi ventana, desde la terraza de la escuela o desde cualquier punto de la ciudad.  Su belleza  ya forma parte de mi paisaje interior.   Siempre imponente el guardián, el coloso, el Taita, el Cotopaxi, nuestro Cuello de Luna, s...