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Doña Francisca Sina Sigchi, Cacica y Señora de Tilipulo. De centro del poder panzaleo a centro de la riqueza colonial y republicana

 Doña Francisca Sina Sigchi, Cacica y Señora de Tilipulo.
De centro del poder panzaleo a centro de la riqueza colonial y republicana

                                                                                             F: Viktor Armendariz

Fue a inicios de 1540 cuando Sina Sigchi y su hermano Sancho Hacho, Caciques panzaleo del señorío de la Tacunga (Latacunga), fueron unidos en matrimonio por el Inca (posiblemente Manco Inca Yupanqui) y por el primer Obispo de Quito, García Díaz Arias. Décadas más tarde, en su testamento firmado en Saquisilí en 1580, Sina Sigchi, bautizada como doña Francisca, narra el ritual previo de matrimonio con su hermano llevado acabo en dos puntos estratégicos a los que llamaban "madres". En este ritual inca, la pareja real fue "enterrada" de forma separada: Sina Sigchi en Malaleji (Quijos) y Sancho Hacho en Pinipullo (Callo). Al salir de sus "madres" los caciques recibieron todo lo que sus ojos alcanzaron a ver y más allá.

                                                                                       
Por tradición, Sina Sigchi heredó de sus padres y abuelos toda la tierra existente entre Latacunga y Ambato, aunque a lo largo de su vida adquirió más propiedades en otras regiones. Décadas más tarde, al momento de firmar su Testamento, la Cacica poseía veintiún propiedades; entre ellas, la Estancia de Tilebulo (Tilipulo), hacienda de “ganado mayoFr y menor con casas de vivienda”, situada en el valle del mismo nombre entre las poblaciones d e Pujilí y Saquisilí y a pocos minutos de Latacunga.

“Yo, Doña Francisca Sina Sigchi, quiero y es mi voluntad”.

                                                                                           
Sina Sigchi fue una de las dos  mujeres indigenas más ricas durante el periodo de Conquista y la formación de la Audiencia de Quito. La otra fue doña Juana Faringuango, Señora y Cacica de Otavalo. En Crónica del Perú (1547), Pedro Cieza de León a su paso por Latacunga, durante el señorío de los dos caciques, narra la importancia y riqueza de este corregimiento: “Poco más delante de Mulahalo está el pueblo y grandes aposentos llamados de la Tacunga, que eran principales como los de Quito.”. Según el cronista, no se registra aposentos reales o grandes edificios como aquellos, desde ahí hasta Tomebamba. En su Testamento, Sina Sigchi informa de sus propiedades en el Asiento de Tacunga, “una cuadra en donde tengo las casas de mi morada.”; así como su Asiento Mando en la iglesia de San Francisco.Gracias a su estatus y poder, Sina Sinchi estuvo al mando de indígenas mitimaes y “angaroes” de Cotocollao, estos últimos traídos por ella misma desde Ambato después de haberse fugado. En su Testamento, Sina Sinchi transfirió la mayor parte de sus propiedades a su hija de su mismo nombre y a su nuera, doña Magdalena Chabasagui. Este es un importante dato que da cuenta del relevo de poder femenino indígena, que décadas más tarde el sistema español, el mestizaje y la llegada de mujeres europeas eliminaron.

La historia de Tilipulo, la historia del poder prehispánico y Colonial. Sus múltiples dueños.


                                                                                          F: Viktor Armendariz

Hoy, la espléndida casona de anchas paredes con su iglesia del siglo XVIII y sus alegres jardines,  permanece testigo de innumerables eventos históricos a lo largo de casi cinco siglos. La tradición textil prehispánica de esta región se extendió hasta finales del siglo XVIII y Tilipulo fue uno de los obrajes más importantes de la Audiencia de Quito. Construida posiblemente en el mismo lugar donde se encontraba la casa de Estancia de Sina Sigchi, tuvo varios dueños hasta llegar al siglo XX.


A falta de documentos, se asume que Tilipulo estuvo en manos de los herederos de Sina Sinchi por un siglo y posteriormente vendida, como consta en los registros de 1680, como el primer obraje del Corregimiento de Latacunga de propiedad de Fernando de Dávalos. Consecutivamente, en 1718 la remata el presbítero José Antonio Maldonado Sotomayor. En 1745 pasa a manos de su hermano Ramón Joaquín, vizconde de Tilipulo y marqués de Lises, Corregidor de Quito (1744). En 1752 lo heredó su hijo Joaquín Gregorio, hermano del científico Pedro Vicente Maldonado. Y, en 1763 la adquiere Mariano Flores de Vergara, marqués de Miraflores, Coronel de Dragones y héroe de la Independencia de Quito, quien residió muchos años en Latacunga e impulsó la agricultura y la industria del tejido.

 
                                         

No obstante, en 1802, el marqués de Miraflores entregó Tilipulo a su yerno, Manuel Larrea y Jijón y a su hija adoptiva Rosa Carrión y Velasco, Marqueses de San José y Vizcondes de Casa Larrea. Larrea y Jijón fue uno de los próceres de la Independencia de Ecuador y miembro de la Junta de Gobierno del 10 de agosto de 1809, quien luego fue Alcalde de Quito y Presidente del Municipio. Él y su esposa fueron padrinos de boda de Antonio José de Sucre con Mariana Carcelén y Larrea.


En 1862, Tilipulo pasa a poder de su hija, Rosa Larrea de Caamaño, casada con José Manuel Jijón y

Carrión, Conde de Casa Jijón quien fue el primero en traer maquinaria textil a Ecuador. Sin embargo y

casi inmediatamente, Tilipulo pasó a poder de Manuel Gómez de la Torre Gangotena, presidente de la

Cámara del Senado y del Poder Ejecutivo. Años más tarde, en 1884, el colombiano José María Cañadas la adquiere y transforma en hacienda agrícola y ganadera, finalizando así los dos siglos de Tilipulo como Obraje.

  
                                                          

Finalmente, en 1905, la casona y sus 450 hectáreas fueron adquiridas por Emilio Álvarez. A su muerte, en 1918, pasó a manos de su hijo Abelardo Álvarez, a quien se debe el embellecimiento de la casona y

quien en 1955 la heredó a su hijo Rene Álvarez, su último dueño. Debido a presiones de los trabajadores y vecinos de la zona que exigían la parcelación de la hacienda, la Casona fue desocupada en 1976. De sus 450 hectáreas, 120 quedaron en manos de Álvarez y el resto se repartió a la comunidad. En 1979, la propiedad fue entregada por sus herederos a la Municipalidad de Latacunga y declarada bien patrimonial.

El poder panzaleo y su participación en la Conquista.


                                                                                          
Aunque en su testamento Doña Francisca Sina Sigchi se lamenta haber sido abandonada por Sancho Hacho, su rol en la historia de la Conquista y colonización en contra del incario fue fundamental. Como lo señala el cacique Hacho en sus Probanzas de Méritos, él y Sina Sigchi acompañaron a los españoles, ya sea como embajadores, como aliados o sumándose a las batallas. Su intervención permitió la pacificación y catequización de la región oriental de Hatunquijos (Quijos) y estuvieron presentes durante la fundación de la ciudad de Baeza, en 1550. Además, alojaron en sus aposentos de Latacunga a personajes como el Virrey Blasco Núñez de Vela y a sus soldados que huían de Gonzalo Pizarro, a quien más tarde, en 1546, lo acompañaron con 200 indígenas en la fallida y mortal batalla de Iñaquito. En 1562, por estos y otros servicios a la Corona, el Conde de Nieva, Virrey de Lima, ordenó al gobernador de Quito, que don Sancho y su familia fueran recompensados. La espera fue larga y aunque no todas las peticiones se cumplieron en su favor, el Rey de España otorgó a Sancho Hacho y a su familia un escudo de armas y una encomienda.

Célebres visitantes de Tilipulo.

                                                           

Entre los célebres visitantes locales y extranjeros de Tilipulo se encuentran el científico Francisco José Caldas, quien invitado por los Marqueses de San José y Vizcondes de Casa Larrea visitó el obraje de Tilipulo en 1804. Sorprendido por la escala de producción textil, escribió que los obrajes “con un poco de industria pueden mantener a millares de hombres sobre el suelo más árido e ingrato”. Caldas se había detenido en Saquisilí para anotar en sus libros sus observaciones astronómicas. En efecto, en “Viajes al sur de Quito”, el científico señala que este es, “quizá el punto más bello de toda la cordillera”, espacioso horizonte desde donde se divisa el Cotopaxi, el Tungurahua, el Chimborazo, el Iliniza, el Corazón y el Sincholagua. A Caldas se suma la visita de Jorge Juan y Antonio de

Ulloa, miembros de las expediciones científicas hispanofrancesas, quienes en Viaje a la América

Meridional (1744), al igual que Caldas, se refirieron a la producción textil del corregimiento de

Latacunga.


                                                                                          

No puede pasar desapercibida la visita a Tilipulo de Eugenio Santa Cruz y Espejo, quien escribió sobre la producción de lino en su articulo "Voto de un ministro togado de la Audiencia de Quito.":


"He visto... [la] planta de [del lino] aquí, que por el gusto de tener plantas exóticas, le han cultivado en los jardines, y es de superior naturaleza, muy alta y muy macollada. Lo mismo sé que pasa en casi todos los territorios de esta provincia... y en una casa de campo y de obraje del marques de Miraflores llamada Tilipulo, vi la mejor semilla de lino, cosechada en aquella hacienda, y que se estaba moliendo para extraer su aceite."


La conservación de Tilipulo.


                                                                  
La historia de Tilipulo nos muestra la importancia de la conservación de este bien patrimonial. La historia de Doña Francisca Sina Sinchi ligada a Tilipulo nos remite a los orígenes del Ecuador a través de los acuerdos e imposiciones entre los conquistadores y los señores de estos territorios. Tilipulo contiene entre sus muros la historia de la formación sociopolítica y económica de Ecuador a lo largo de los siglos. Hoy, el estado de la casona es deplorable, sus muros, techos y jardines necesitan reparación y restauración inmediata llevada a cabo con responsabilidad y continuidad.

Betty Aguirre-Maier

University of Utah


Fotografía: Víctor Armendáriz C.

Bibliografia

Caldas, Francisco José. "Viajes al sur de Quito.". 1768-1816

Caillavet, Chanta. “Como cacica y señora desta tierra amando…”. Insignias, funciones y poderes del norte andino (siglos XV-XVI).

Cieza de León, Pedro. Crónica del Perú. 1547.

Juan, Jorge y Antonio de Ulloa. Viaje a la AméricaMeridional. 1744.

Kennedy-Troya, Alexandra. “Obrajes de la Audiencia de Quito. Un caso estudio: Tilipulo.”. 1987.

Oberem, Udo. Don Sancho Hacho. Un Cacique Mayor del siglo XVI. Abya-Yala. 1993

Sigchi Sina. Testamento. Boletín del Archivo Nacional de Historia. Quito, 1966.



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